NO CONSEGUIMOS TENER UN HIJO/A

Cada vez de manera más frecuente, me encuentro con parejas que acuden a consulta invadidos por la tristeza y frustración que supone llevar años intentando ser padres/madres y no conseguirlo.

Afortunadamente la figura del psicólogo en procesos como este, cobra cada vez mayor protagonismo y es que desde la psicología se puede ayudar y mucho a estas parejas.

Hoy en día una mujer decide ser madre más tarde que antiguamente. Cuando una mujer ha estudiado, ha vivido las experiencias que ha querido vivir (obviamente después puede seguir viviendo muchísimas más) ha encontrado un trabajo estable (así como están las cosas) y decide ser madre, puede tener cerca de 35 años, que es cuando dicen los expertos que la fertilidad baja de manera considerable.

Hay muchas mujeres (mayores o no de 35 años) que en un periodo de un año, consiguen quedarse embarazadas de manera natural, pero hay otras, que desafortunadamente no lo consiguen. Es en ese momento cuando la mayoría deciden empezar a hacerse pruebas para ver que todo en su organismo funcione correctamente.

En muchas de esas ocasiones todo funciona de manera adecuada, pero es el ritmo acelerado de vida, el estrés, las exigencias del entorno, las propias presiones por conseguir el objetivo y un largo etcétera, las que no favorecen la concepción. En ese caso, un tratamiento psicológico puede ayudar a gestionar todos estos factores.

En otras ocasiones, sí hay factores orgánicos que no facilitan la concepción. En esos casos, son los profesionales médicos especializados, los que deciden iniciar o no diferentes tratamientos que posibiliten a dichas parejas tener un bebé. Hablamos de tratamientos de reproducción asistida como la inseminación artificial o la fecundación in vitro, por ejemplo.

Al realizar un fecundación in vitro, hay altas probabilidades de que el resultado sea positivo, pero hay casos en los que se necesitan de varios intentos. Todas las personas que han pasado por estos procesos, saben lo duro que es encontrarse en este último caso.

Después de una fecundación in vitro que no ha tenido resultados satisfactorios, suelen invadir muchas emociones. Principalmente la rabia y la tristeza cobran el papel protagonista. Son muchas las mujeres que se preguntan ¿Por qué a mí? ¿Por qué si siempre me dijeron que yo era muy fértil? ¿Por qué si yo siempre he llevado una vida sana? Y un sinfín de preguntas sin una respuesta que pueda consolarlas.  Estas mismas preguntas se las realizan también sus parejas, por supuesto.

Imaginemos que por desgracia no solo sea una la in vitro que no ha funcionado. Imaginemos a parejas que han pasado por dos o incluso tres procesos sin conseguir su objetivo. O imaginemos a parejas que han pasado por varios abortos. Son parejas psicológicamente agotadas, con las emociones a flor de piel. Muchas veces además tienen que escuchar ¿Y vosotros cuándo vais a tener un hijo?  o ¿Cuándo vais a tener el siguiente?

Obviamente la gente no pregunta esto con el ánimo de herir, pero sin darnos cuenta, se les toca la herida abierta que llevan dentro.

En este proceso, el papel del psicólogo/a es crucial. Crucial para ayudarles, para acompañarles, apoyarles… En este proceso, es muy importante ayudar a dichas parejas a sacarse culpas. Parece ilógico, pero muchos vienen con una mochila llena de… “Si no hubiera esperado tanto”, “si hubiera congelado mis óvulos/esperma”, “si no hubiera”… Esas culpas pesan y en ocasiones el peso es tal, que hacen el día a día muy complicado.

Una vez sacada esa carga, el psicólogo/a debe ayudar a procesar y aceptar los intentos fallidos del pasado. Deberíamos trabajar para que esas situaciones traumáticas, pudieran dejar de ser tan intensas. Solo a través de soltar el dolor que suponen, se puede avanzar. Quedarse encallado en ellas, no ayuda hacia nuevos intentos o nuevos procedimientos.

Un aborto o una in vitro en la que el resultado final es negativo, es vivido por la pareja como un duelo. Dicho duelo, como cualquier otro, puede no resolverse adecuadamente y requerir de ayuda psicológica.
Muchas parejas, sienten un fracaso absoluto cuando no consiguen ser padres/madres, llegan a consulta con unos niveles de frustración y tristeza elevadísimos.

Trato con este escrito dar normalidad al papel del psicólogo en cualquiera de estos casos. Trato de mostrar que podemos ayudaros en este duro proceso. Trato de hacer ver que nuestra ayuda puede hacer más liviana vuestra carga.

 

¡Un especial saludo a todos los que estáis en esta lucha!

Marina Ribas Ortiz, Psicóloga General Sanitaria.