ESTE AÑO DEJO DE FUMAR, HAGO DEPORTE Y ME PONGO A DIETA


Enero, mes conocido por su cuesta y por las propuestas u objetivos que nos marcamos.


“Este año dejo de fumar”, “me apunto al gimnasio” y “hago dieta” son los tres objetivos más comunes que solemos proponernos al empezar el año. ¿Acaso conocéis a alguien que nunca se haya propuesto alguno de estos?


Otro objetivo típico de los estudiantes al empezar el curso es “este año lo voy a llevar todo al día”.


En algunos casos los objetivos se quedan en simples palabras, en otros casos se consiguen llevar a cabo, pero en la mayoría se mantienen durante un par de semanas o meses, acabando por deshincharse poco a poco. Al principio se toman con mucha energía, energía que como se comentaba, va desinflándose poco a poco. ¿Qué pasa? ¿Por qué en la mayoría de casos no se mantienen a lo largo del año? Si yo lo que quiero es dejar de fumar ¿Por qué no lo consigo? Yo realmente lo quiero, sé que es importante y beneficioso para mí ¿Qué pasa entonces?


Lo que pasa es que nos saltamos un paso, nos saltamos el paso previo a proponernos el objetivo. ¿Cuál es ese paso? Ese paso es el más difícil e importante, es el preguntarse a uno mismo… ¿Estoy dispuesto/a a pasarlo mal para conseguir mi objetivo? ¿Estoy dispuesto/a a ganarle a mi pereza cuando tenga que salir correr y haga frío? Estoy dispuesto/a a comer verdura cuando mi familia coma cocido? ¿Estoy dispuesto/a a aguantarme las ganas de fumar cuando estas se hagan más y más intensas?


En este paso previo nos debemos plantear si estamos dispuestos a “sufrir” a soportar malestar para conseguir un objetivo.


Nos planteamos un objetivo sin pensar en lo que va a costar, por eso muchas veces abandonamos antes de tiempo, antes de conseguirlo. Eso es porque no nos planteamos que será difícil y no estamos dispuestos a soportar el malestar que nos va a conllevar el proceso.


Otro aspecto que influye es que la gratificación, la recompensa se da muy a largo plazo. El beneficio de dejar de fumar es muy lejano, el beneficio de adelgazar si soy constante lo veré en un par de meses, y así con la mayoría de objetivos. Al ser las gratificaciones tan lejanas en el tiempo y el malestar tan molesto, nuestra motivación inicial baja y por eso en muchas ocasiones abandonamos antes de conseguirlo.


Lo que sería interesante preguntarse en un momento en el que tengamos tentación de fumar por ejemplo es… ¿En este momento quien decide fumar? ¿Mi mono o yo?
Lo mismo con el quedarse en el sofá, ¿En este momento quién decide no ir a correr? ¿Mi pereza o yo?


Probablemente si no vais a correr, haya sido vuestra pereza la que decide y no vosotros, lo mismo con el mono o con la gola en caso de quien se haya marcado el objetivo de hacer dieta.


¡Qué cosas tiene la vida! Probablemente muchos de vosotros pensabais que las decisiones de dejar una dieta las tomabais vosotros y resulta que no. Que algo como la pereza, el mono o la gula decide por nosotros.


Otra cosa que podéis hacer es marcaros pequeños objetivos para dirigiros hacia un objetivo final. Por ejemplo, voy a intentar dejar de fumar, pero empiezo por plantearme esta semana, la siguiente me la tomo como otro pequeño objetivo. En este caso la gratificación será semanal, me sentiré satisfecho por haberlo conseguido esta semana y eso me motivará un poco más para ir a por la siguiente y así semana tras semana.


Con el deporte, os podéis plantear ir a caminar la primera semana, ir a correr a ritmo tranquilo la siguiente y poco a poco ir aumentando la intensidad. Plantearse correr 5 km el primer día es un objetivo poco realista para alguien que no está acostumbrado a hacer deporte.


Espero que estos pequeños truquitos os sirvan para mantener en el tiempo esos objetivos importantes para vosotros.


¡Ánimo a todos y a todas!

 

                                                              Por Marina Ribas Ortiz