Cuando el parto no fue como esperabas. La importancia de resolver un parto traumático

 

Lo sé, desde que he sido mamá, estoy un poco (bastante) centrada en este tema, pero me apetece y creo que hay mucha información aun por compartir sobre la psicología perinatal.

 

Empezaré con la historia de una paciente que vino hace un par de años bastante afectada porque su parto fue muy traumático para ella. Vino después de un año, un año traumatizada por lo que para ella había sido una pesadilla. Es importante destacar que cada persona vive las cosas de una forma diferente y lo que a uno puede haberle afectado mucho, a otro, puede que no le haya causado ni la mitad de malestar. Es algo muy subjetivo y en lo que intervienen innumerables variables.

 

Cuando una mujer está embarazada, siempre se crea expectativas sobre cómo quiere que sea su parto. La mayoría de embarazadas quieren lo mismo por norma general. Partos vaginales, lo más naturales posibles, sin instrumentación y a ser posible sin episiotomía.

 

La gran mayoría de mujeres paren por vía vaginal y sin complicaciones para ella ni el bebé, pero hay casos en los que las cosas se complican y los planes que una tenía, se ven modificados irremediablemente.

 

Estamos todos de acuerdo en que lo más importante es la salud de bebé y gestante y que afortunadamente existen en medicina otras vías para traer un hijo/a al mundo. Yo siempre he dicho “bendita cesárea cuando es necesaria”, pero claro, prácticamente nadie de entrada quiere una cesárea.

 

Esta paciente de la que os hablaba, tuvo que ser sometida a una cesárea de urgencia y además con anestesia general por diferentes motivos. Hasta llegar a esa cesárea, lo pasó mal y el hecho de que fuera urgente, supuso para ella un gran estrés y miedo por lo que podía acontecerse. El primer contacto piel con piel con el bebé, no pudo hacerlo ella y eso lo vivió de una manera muy traumática.


Si nadie se plantea una cesárea, no digamos ya que esta sea urgente y con anestesia general. Además del hecho de no poder coger a tu bebé en brazos en primer lugar y poder hacer el piel con piel desde el principio.

 

 Durante el primer año de su bebé, estuvo con mucho malestar, esa situación traumática le estaba atormentando y sentía que no podía avanzar. Acudió a consulta con mucha sintomatología ansiosa y depresiva.

 

Con diferentes técnicas y de una manera bastante rápida y eficaz, trabajamos en primer lugar esa situación traumática quitándole muchos pesos como la rabia, la tristeza, la impotencia y un gran sentimiento de culpa. Después de esto, pudimos ver que realmente aquella cesárea fue algo maravilloso para ambos.

Es muy difícil cambiar el paradigma en alguien tan traumatizado. Ella veía la cesárea como algo horrible que le había pasado, pero fue capaz de ver que no, que fue maravilloso y aunque se sintió mal y no era lo que quería, pudo aceptarlo y reconciliarse con aquel momento que ella definía como el mejor y a la vez el peor de su vida.

 

Esa situación traumática, como pasa en muchas otras ocasiones, originó nuevos miedos en ella. El principal era que su bebé podía enfermar o incluso estaba enfermo. Constantemente buscaba síntomas que confirmasen cualquier enfermedad. Además, decía haber decidido no tener más hijos por el miedo a pasar por una situación similar. 

 

Al resolver ese evento traumático, la mayoría de sus miedos desaparecieron y los que quedaron, los pudimos trabajar. Además su miedo a que volviera a pasarle desapareció. De hecho recibí un mensaje suyo hace un par de semanas en el que me comentaba que iban a por un segundo bebé!

 

No es necesario haber pasado por una situación grave en la que la vida del bebé o la mamá haya corrido peligro. Un simple cambio de última hora en tu plan de parto, un cambio en tus expectativas o en la idea que tú tenías, una mala transmisión de la información, una falta de información, una mala praxis (que son poco frecuentes pero pueden haberlas) o cualquier situación que vivieras de manera estresante, puede que haya ocasionado en ti un trauma con los consiguientes síntomas de ansiedad o depresivos.


Si eso los sumamos a un posparto, con sus cambios hormonales y con las emociones que suben y bajan, puede agravarse la situación.

 

Si ha sido tu caso, que sepas que desde la psicología y con un profesional especializado, se te puede ayudar.

 

Por último, gracias a Inma (nombre ficticio) por dejarme explicar su caso.

 

Marina Ribas Ortiz, Psicóloga General Sanitaria.